El proyecto "Inteligencia Compasiva"
¿Por qué surgió inteligencia compasiva?
Desarrollando el año 2008-2009 mis estudios de teología en la casa de formación de los Hermanos de San Juan en Francia, la hermana Mikaël Schattner nos dio durante una semana un curso denominado “Acompañar el Sufrimiento” orientado al cuidado de las personas en situación de enfermedad y a la actitud antropológica adecuada. Después en la ciudad de Monterrey, inspirado en este curso que me había particularmente marcado, y ya con la ayuda de otros hermanos, elaboramos un curso denominado: “Antropología para acompañar la enfermedad” que fue impartido en especial con la ayuda y para personal de la Pastoral de la Salud.
Cuando me propuse estudiar un Doctorado en Filosofía, había varios temas en mi corazón, pero este fue el que más trabajó mi deseo, y en el que decidí enfocarme desde el principio que se hizo la propuesta de investigación para el doctorado, además bajo una visión aplicativa.
¿En qué sentido hablamos de “inteligencia compasiva”?
Decimos “compasión” no solo como una pasión o afecto, sino que posee un estatuto que la configura como modo de ser o virtud. Y decimos “inteligencia” en el sentido de phronesis o inteligencia práctica, que orienta la actividad hacia su fin, hacia el bien. Es en ese sentido que hablamos de una “inteligencia compasiva”. En la búsqueda de una compasión auténtica, que haga el bien de manera estable y no solo como una emoción pasajera, que lo haga fruto de una inteligencia práctica y no de cualquier manera.
Buscamos además de manera muy particular que esta “inteligencia compasiva” impacte en la humanización de la comunicación terapéutica, posibilitando un diálogo auténtico y digno en la relación terapéutica.